¿Qué cubierta quieres en tu vivienda?

Si te has decidido a diseñar y construir una vivienda unifamiliar a tu gusto y con unos espacios adaptados a los usos que vais a hacer de ella, te interesa esta lectura. Vamos a hablar de las cubiertas, sus tipos, características y materiales. Pero te advertimos que más que una elección por gusto o estética, el tipo de cubierta viene determinado por las características de la edificación, los recursos destinados a la construcción de la vivienda, el clima y el entorno.

El objetivo de las cubiertas es proteger y aislar al resto de la vivienda de las inclemencias del tiempo, ya sea lluvia, nieve, frío, humedad o calor… Un aislamiento, que debe ser acústico y térmico, permitir el deslizamiento del agua con rapidez para evitar filtraciones, soportar el viento, ser estable a las sobrecargas de peso, y duradera y compatible con los materiales utilizados para su construcción.

En función de la pendiente de las cubiertas tenemos distintos tipos: cubiertas planas (la pendiente de los faldones es menor o igual al 5%), de baja pendiente (hasta el 15%); planas y tejados al uso. Y a partir de aquí, se pueden clasificar por simples o compuestas (por la combinación de dos cubiertas simples). Hay, además, distintos ejemplos, a un agua, dos aguas, normal, a cuatro aguas, en diente de sierra, en mariposa, abovedada o poliédrica, entre otras.

 

 

Las cubiertas inclinadas, que puedes apreciar en la imagen, son las más habituales por su facilidad constructiva, pero en su evolución se ha apostado por una separación por capas, situando un espacio de ventilación entre la capa que protege del agua y la que aísla térmicamente para parar posibles filtraciones y regular la temperatura. Obviamente en climas muy lluviosos las cubiertas más inclinadas y con materiales poco absorbentes son más utilizadas para acelerar el deslizamiento del agua. En este caso las piezas que recubren las cubiertas se solapan para evitar la entrada de agua empujada por el viento, y a una mayor inclinación mejor sujeción deben tener las piezas pequeñas para evitar deslizamientos. En esta fotografía, a la izquierda, hay un ejemplo de cubierta muy inclinada, debajo un tipo de teja, y a la derecha la cubierta en un tejado a dos aguas de una bodega, menos inclinado y con tejas, que ejecutó nuestro equipo.

 

 

Las cubiertas planas son más habituales en zonas de calor porque crean una ventilación natural y permiten la recogida del agua de lluvia que expulsan a través de un sumidero. La pendiente de los faldones de una cubierta plana debe ser al menos de un 2% y un máximo del 5%. La más sencilla y barata es la de un solo faldón porque implica la construcción de un solo sumidero. Las capas de una cubierta plana son la base estructural sobre la que se apoya, formación de pendiente, capas separadoras cuyo fin es mantener la durabilidad, una lámina impermeabilizante para que el agua no pase, aislamiento térmico y protección y acabado con distintos materiales, como madera, baldosas, grava o plantas, también llamadas verdes. En función del uso que le queramos dar a la cubierta – con o sin tránsito- tenemos que reforzar distintos aspectos como el aislamiento o la estructura. En la imagen superior podemos ver dos ejemplos de cubiertas ajardinadas o verdes, otra con baldosas y una última sin nada, que es del proyecto lacasaquecrece.es de MAZA Grupo.

 

 

Y para concluir las cubiertas curvas suelen utilizar distintos tipos de materiales, aunque los metálicos son bastante comunes por la facilidad de moldeado. En este caso la fotografía corresponde a conocidos edificios públicos en los que se buscaba la singularidad con distintos materiales.