“En MAZA te hacen sentir la empresa como tuya: por eso tratamos así al cliente”. Pedro Soriano. Fontanero.

Pedro Soriano, más conocido como “Arturo” es fontanero en MAZA Grupo y realiza todos los trabajos en los que interviene el agua, ya sean de fontanería o calefacción. Lleva 30 años en esta profesión, los tres últimos en nuestra empresa, e interviene en distintas fases del proceso de construcción o reforma, tanto en locales comerciales como en viviendas. El cliente, asegura, es lo primero.

¿Cuándo comenzaste en tu actividad?
Empecé en 1988 con la instalación de calefacción y fontanería en una empresa en la que estuve 27 años. Llevo casi tres en MAZA Grupo. Y en octubre hará 30 años que hago este trabajo.

¿Han cambiado mucho las cosas en estos 30 años?
Sí, sí. Han cambiando en la forma de trabajar y en los materiales, aunque en lo que es calefacción, el sistema es más o menos igual. Los materiales son lo que más ha cambiado porque hay muchos nuevos, es más fácil trabajar con ellos, y dan mejores resultados en rendimiento, con menos consumo de energía.

¿En qué momento del proceso de construcción entras en el proyecto?
Al principio, por ejemplo, en el caso de un chalé o una casa de campo para buscar la entrada de agua y llevar la acometida, o hacer los desagües que se marcan sobre plano. Después se hace la cimentación y tabiquería y, una vez está hecha, entra la fontanería y calefacción. La fontanería, que antiguamente iba en el suelo, ahora va en el techo si hay un falso techo o escayola. En el caso de la calefacción multicapas va por el suelo pero esta instalación es de una sola pieza, muy segura, no lleva empalmes y no da problemas porque además se protege con fundas. Una vez colocada se alicata, entra el yesaire, y se pintan las paredes. Y después vuelvo a montar los sanitarios porque el plato de ducha se coloca antes de alicatar. Intervengo en distintas partes del proceso.

¿Qué mejora aporta instalar la fontanería en el techo?
Antiguamente iba por el suelo, pero eso ha ido desapareciendo. A mí no me gusta, para cualquier reparación se hace mejor si está en el techo o las paredes, facilita la reparación. De todos modos, los materiales que se utilizan hoy día no dan problemas.

¿Y cuando surge un reto?
Es un trabajo que me gusta y cuanto más difícil sea más satisfacción me produce solucionarlo. Si un cliente te dice que tiene una idea, por difícil que sea, sacarla adelante es una gran satisfacción. El cliente queda contento y yo también.

 

 

 

MAZA Grupo inculca mucho a su plantilla cuidar al cliente…
Lo tenemos muy presente. Nos trasmiten que los clientes son lo primero pero, independientemente, llevo tantos años en esto que lo tengo muy asimilado porque cuando trabajas con personas, el cliente lleva la razón. Al final es su casa, el lugar donde va a vivir. Le aconsejas, pero él tiene la última palabra. MAZA sobre todo mira por el cliente, y cuando hago una cosa pienso que es para mi, y en cómo me gustaría que quedara si fuera para mi.

¿En qué crees que MAZA se diferencia de otras empresas?
La diferencia está en el trato, ser uno más, una familia…Ellos inculcan que seamos una familia y eso es una diferencia porque te tratan como a un hijo más. Te valoran. Te hacen sentir parte y te vuelcas: no te cuesta y miras la empresa como si fuera tuya. Por eso tratas así al cliente. Lo trato como si fuera mi cliente y me vuelco para que quede satisfecho como si fuera mi empresa. Para lo que haga falta ahí están, y eso te hace trabajar con ganas y confianza.

¿Y la relación de equipo?
Es excelente. Por mi forma de ser me llevo bien con todo el mundo, pero el trato familiar hace que no surjan problemas. Somos todos compañeros y nos apoyamos. Y eso es por la forma de ser de la familia MAZA.

Para terminar, y conocerte un poco más, ¿cuáles son tus hobbies?
¿Mis hobbies? Vivo en el campo. Me gusta cuidar de las plantas y el deporte, así que ando mucho y también voy a clases de baile. Salgo un par de días con amigos, charramos y hacemos deporte. También participo en la vuelta a la Foia de Castalla que es una ruta circular que recorre Castalla- Onil e Ibi. Son 27 kilómetros y medio y se pueden hacer andando o corriendo, y cada vez sale de uno de los pueblos.