“Gestioné 3 empresas en la crisis y ahora vendo lo que me propongo”. Ana López, Dir. Comercial Urbanico 2000.

Ana López en la promoción de Los Conejos II, en Molina de Segura

Finalizó sus estudios de arquitectura en 2010, asumiendo la gestión de tres empresas familiares en los años en que la crisis noqueó con virulencia al sector de la construcción. A sus 33 años es una empresaria forjada en mesas de negociación y partner de MAZA Grupo en la promoción de Los Conejos II en Molina de Segura. Su gran disfrute es diseñar para cada cliente y admite que vende lo que se propone, mirando a los ojos y diciendo la verdad.

¿Cómo y cuándo decidiste ser arquitecta?

Desde que tengo uso de razón, con 7, 8 o 10 años hasta los 13 o 14, sábados y domingos me iba con mi padre al estudio (Estudios y Proyectos de Molina). Hacía deberes y doblaba planos con él. Él es ingeniero pero los dos mundos están muy unidos. De hecho, en el estudio de mi padre siempre ha habido arquitectos trabajando.

¿Consideras la arquitectura una profesión vocacional?

Sí, porque requiere mucha exigencia en varios frentes. Hay que adaptarse al cliente al 100%, como en cualquier negocio, pero en el caso de promociones de viviendas unifamiliares ocurre que es el proyecto de su vida. También hay que conocer otras cuestiones técnicas como la funcionalidad de la vivienda, estructuralidad, instalaciones, diseño… Con la administración tienes que saber otro tanto sobre entrega y gestión de proyectos, plazos, tasas, etc. Y en dirección de obra, aparecen las constructoras. Trabajar con empresas como MAZA Grupo es genial, pero hay auto-promotores que hacen la obra con criterio menos predefinido y toca trabajar con el jefe de obra, con todo tipo de oficios, etc. Y luego interviene el notario. Evidentemente, si esta carrera no te apasiona, es complicado ser arquitecta. Lo más enriquecedor es ver las primeras líneas en tu cabeza, en el papel… ¡y cuando lo ves construido es alucinante!

¿Dónde has desarrollado tu actividad profesional?

Siempre en el estudio con mi familia, porque trabajamos la arquitectura y la ingeniería. Estos años que han sido más flojos, también hemos trabajado, porque mi padre al tener inmobiliaria propia se hizo promotor. He gestionado tres empresas, de promociones, inmobiliaria y el estudio. Hace unos años colaboré también con una inmobiliaria en Molina. Una gran experiencia, pero en general era mucha carga de trabajo y fue temporal.

¿De qué proyecto te sientes especialmente satisfecha?

De todos, pero en especial de las viviendas unifamiliares que estamos construyendo en la Urbanización Los Conejos II con MAZA Grupo. La mayoría las estamos haciendo en el estudio o colaborando con algún arquitecto de la zona. En las reuniones hay que tener mucha psicología con los clientes. Influye mucho su estilo de vida y la finalidad de la vivienda. Cuando trabajas en una promoción grande, que también hemos hecho, es más trabajo del día a día, no entras tanto en contacto con la familia.

¿Cuál ha sido el mayor reto con el que te has encontrado y cómo le has hecho frente?

Mi mayor reto ha sido la gestión. Cuando terminé la carrera, en 2010, aparte de que el mundo de la arquitectura estaba tambaleándose, nosotros también estábamos en promociones. Lo más destacable es cómo meterte en el mundo de la economía y gestión cuando no has hecho empresariales, ni has estudiado gestión de empresa en la carrera. Al final, vas subiendo escalones y me he visto en reuniones con los directores regionales de grandes corporaciones bancarias o con los economistas número uno de la región, personas con experiencia de toda una vida. Estás en la misma conversación, hablando el mismo lenguaje. El mayor reto ha sido llegar a ser empresaria y, a día de hoy sí puedo decir que lo soy. Coordino tema de clientes, contabilidad, asesoría y estamos empezando con marketing. Me apasionan las negociaciones y me generan gran satisfacción.

 

Ana López en la sede de Urbanico 2000

 

¿Cómo percibes el futuro?

Además de que la economía va hacia arriba, a nivel personal hay dos puntos importantes. Uno el tema de inversión y otro el inmobiliario. El ir saltando escalones de distinta naturaleza me ha llevado a conocer a mucha gente y lo percibo de forma positiva. También es por mi actitud personal. Hemos pasado momentos muy duros, porque han sido años complicados, pero sé dónde está el punto de mira y hacia dónde me dirijo.

¿Cuál es el principal proyecto con el que estás trabajando?

Tenemos varios proyectos en marcha. La mayoría son viviendas unifamiliares. Estamos haciendo vivienda en Isla Plana en la costa. Construimos tanto en interior como en exterior. En Alcayna estamos haciendo una obra muy bonita, en Valencia empezando una construcción en madera, la Urbanización en Los Conejos II de lacasaquecrece.es en Molina de Segura,.. En esta última con MAZA Grupo ha sido juntar energías, romper y hacer algo que nunca nadie ha hecho.

Conociste a MAZA Grupo a través de un grupo de networking profesional, ¿tanto ha cambiado la forma de hacer negocios?

Para mí la experiencia ha sido positiva por haber conocido a MAZA Grupo a través del grupo de networking. El mundo evoluciona y también la forma de hacer negocios. Si los coaching y el networking están funcionando a nivel mundial, será por algo, así que tenemos que unirnos.

¿Era tu primera alianza para desarrollar un gran proyecto? ¿Qué fue lo que más te gustó de ellos?

A nosotros nos han venido muchas constructoras al tener los terrenos y colaborar con el estudio de arquitectura. Yo nunca quise firmar colaboraciones hasta que conocimos a MAZA Grupo. Me pasaron el contacto en el grupo de networking para tener una reunión y pensaba que eran unos compradores. Me encontré con Fran García y Pablo Soler –socio fundador y director general de MAZA Grupo- y, al momento me di cuenta de que hablábamos el mismo idioma: de energía, positivismo, de futuro, de lanzamiento… Pensé: “no he firmado nada con nadie porque estaba esperando a MAZA”. Vamos todos de la mano en el proyecto de La Casa Que Crece en Molina de Segura y estoy convencida de que va a salir muy bien.

Nómbranos tres arquitectos que tengas como referentes

Zaha Hadid, que murió hace un par de años. Me impresiona que llegara donde llegó siendo mujer, nacida en 1950 y de origen árabe. Y cómo rompió con el estereotipo de arquitecto hombre. Una de sus obras está en la Expo de Zaragoza, -el Pabellón Puente-, en la que el propio túnel era el pabellón. Este enlace que conecta el río con el recinto es una concepción genial. También las obras de Frank Gehry. Siempre su obra está relacionada con el entorno pero rompe con las figuras, nada que ver con arquitectos lineales. El Guggenheim de Bilbao es digno de ver, igual que las bodegas del Marqués de Riscal en Elciego. Y, además, sus bocetos son exactos a la realidad. Y, por supuesto, Le Corbusier. La Capilla de Notre Dame, al norte de Francia –Ronchamp- es una obra que estudié mucho en la universidad y algún día iré a ver. Junto a Mies Van Der Rohe, ha sido clave para la arquitectura mundial.