“Mi satisfacción es el trabajo bien hecho y que cuando mis clientes me ven, se alegran”. Pedro García “El Maza”

Pedro García EL MAZA

Pedro García, hijo de Paco, conocido como “El Maza”, se jubila este mes de octubre. Ha pasado 50 años de su vida dirigiendo esta empresa familiar que ahora lideran sus hijos – Fran y David- junto a un equipo de profesionales. Si algo define a Pedro es su calidad humana. Es el protagonista de la entrevista #SomosMAZA de este mes, con la que hace un repaso a su vida, su forma de gestionar y la evolución de la construcción.

¿Cuándo empezó a trabajar en la empresa?

Empecé a trabajar a los 14 años, al dejar de estudiar. Cuando empecé, como mi padre llevaba la marcha de la organización – siempre tenía 6 u 8 personas al cargo- ayudaba. Así cogí práctica y me fui formando con los oficiales en distintas cosas.

¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces?

Antes era todo muy manual y no se miraba si uno hacía esfuerzos. Era todo lo contrario. Si no podías se enfadaban contigo, iba otro y cogía lo que fuera. Claro que estamos hablando de hace 50 años. No había cursos de formación. Hoy en día hay cosas para evitar esfuerzos, se procura no coger pesos. Antes si no podías hacer algo te llamaban flojo.

¿Recuerda su primer día de trabajo?

Mi primer día sí… como si fuera ahora mismo. Yo estaba en mi colegio y mi padre estaba al lado, pared con pared, haciendo una nave. Y salí del colegio para hacer una nave. Recuerdo que cuando salíamos al recreo veíamos a los oficiales poniendo ladrillo y enluciendo paredes. El propietario de esa nave fue uno de los primeros empresarios de Yecla que llegó a tener más de 250 trabajadores. Con ese cliente, que era de mi padre, Yecla empezó a ser industrial. Y de hecho en muchas fotos que tenemos en la antigua oficina se ve esa época. Fue un cliente para toda la vida, porque los clientes pasaban a ser amigos. Aquel fue un periodo en el que se ampliaban fábricas, se hacían nuevas naves… 

¿Cómo ha sido esa evolución de Yecla?

En el año 68 o 69 Yecla empezó a tener pequeñas fábricas y mi padre hacía muchas. Estábamos constantemente haciendo naves. Viví la evolución de Yecla del campo a la industria del mueble, con pequeñas fábricas de sillas, mesas. Había muchas pequeñas fábricas. Esta actividad se prolongó desde los 70 hasta 25 años después.

¿Cómo fue la jubilación de su padre?

Mi padre nunca se jubiló (ríe). Fue más por la edad y porque coincidió con que mi madre tuvo una insuficiencia renal que la obligó a tener que dializarse. Y mi padre se dedicó a cuidar de mi madre. Pero en sus ratos libres estaba con nosotros. Se relacionaba mucho con la gente, era muy campechano y muy conocido en Yecla. Mi padre estuvo muchos años en este negocio, fue uno de los que hizo las llamadas escuelas de campo con el Ayuntamiento y era muy conocido y querido. El relevo me lo pasó en el año 77 o 78.

 

Familia MAZA de Yecla

El equipo de MAZA Grupo dice que le van a echar de menos…

Los días están pasando muy rápido y no me he enterado. Todos me dicen: ¡pero Pedro, ¿qué vas a hacer?! Y yo les digo: espérate que todavía no me he ido.

Usted ha disfrutado mucho con su oficio y con su empresa…

Ha sido lo que he vivido siempre. Son 50 años en el tema. Ha sido un oficio duro, tanto el del campo, como el de la construcción. He pasado frío y calor a lo bestia, pero hemos resistido como dice el Dúo Dinámico en su canción. No he estado de baja, ni he tenido accidentes, ni nada.., ¡nunca! Este oficio lleva muchos riesgos. Antes hacíamos andamios – hoy eso ya no se hace- y parecíamos titiriteros allá arriba. Pero hemos tenido la gran suerte de no tener ningún accidente.

MAZA Grupo tiene un gran equipo y hay mucha cercanía entre todos ¿Es importante cuidar al equipo?

Siempre. Mi padre ya lo hacía así. Hemos tenido la misma consigna. Siempre ha tratado bien a la gente y si algo no se hacía bien, lo explicaba, y ya se sabía lo que había que hacer. Eso lo hemos recibido de herencia y a mí me ha pasado lo mismo. Es como en el ajedrez: hay que saber colocar a cada uno en su sitio. He tenido incluso gente que no había trabajado bien en otro sitio y me decían que cómo lo había contratado, pero si lo ponía a hacer lo que sabía, lo hacía muy bien. Hay que tener vista para saber poner a cada persona en su sitio porque todos tenemos distintas cualidades.

¿Cómo ha sido la evolución de MAZA Grupo en estos años?

Mi padre ya hacía obras de viviendas, de 3 o 4 pisos en un lado o en otro. Ahora casi lo hacemos todo con nuestro equipo. Tenemos pintores, yesaires, albañiles… Antes, hace años, no estaban en plantilla, pero siempre trabajábamos con los mismos que eran profesionales autónomos porque siempre hemos tenido movimiento de trabajo.

De izda a dcha, Pablo Soler, Fran, David y Pedro García de MAZA Grupo

De izda a dcha, Pablo Soler, Fran, David y Pedro García de MAZA Grupo

¿Ha cambiado mucho la forma de construir?

Sí. Para mejor. Lo que hacíamos antes era muy rutinario, más basto. Salvo cuatro clientes que te hacían elegir más calidad en el material, costara lo que costara. Trabajábamos con mayor rapidez. No se miraban, tanto como hoy, determinadas cosas. Se puede decir que desde los años 70 a la actualidad la construcción ha cambiado al 100%. Ahora se trabaja mejor, hay más materiales para elegir, otras técnicas…

Imagino que también ha cambiado lo que piden los clientes…

Al final es lo que pide la vida. Reconozco que hay personas en este oficio que se han quedado desfasadas porque si no evolucionas te quedas atrás. Yo he tenido la suerte de que mis hijos me han acompañado en esta etapa. Conozco a otras personas que no han tenido en el negocio a sus hijos, y lo han pasado mal los últimos 6 o 7 años porque ha habido muchos cambios.

¿De qué se siente más orgulloso?

Pues de lo que hemos comentado antes: que me he preocupado de atender bien a las personas. Si tenía que ir un domingo a ver una obra porque los clientes no podrían ir otro día, iba. Si tenía que ir de noche a retocar algo porque el material necesitaba unas horas más, iba. Trabajábamos 24 horas si era necesario para dejar bien hechos los trabajos. Nos han alabado en eso. Hacer las cosas bien: eso, es lo que más me gusta. Que cuando vas por la calle y te encuentras con alguien al que le has hecho la casa y te dice que después de 40 años no se le ha movido ni un azulejo, y eso que los materiales no son los de ahora. La satisfacción del trabajo bien hecho.

La crisis de la construcción se llevó por delante a muchas empresas del sector. MAZA Grupo apostó por rescatar a los mejores profesionales para dar un servicio integral de calidad ¿cómo recuerda esa época?

Eso ya fue con Pablo. Aquí trabajábamos con los mismos arquitectos y aparejadores siempre. Ellos llevaban la obra y nosotros la hacíamos. Mis hijos y Pablo empezaron a transformar la empresa. Entre los tres decidieron meter técnicos como Ingrid, y han ido incorporando a otros hasta hoy. Y yo en ningún momento he dicho nada.

La incorporación de Pablo Soler, hoy director general, implicó un cambio importante ¿no?

La llegada de Pablo cambió lo interno totalmente. Se hizo cargo primero del papeleo que hasta entonces llevábamos David y yo, porque incluso con mi padre, yo me hacía cargo de los presupuestos, facturas, pagos…Pablo cambió la forma de hacer las cosas.

De izda a dcha, Pablo Soler, Ingrid Ortiz, María Isabel Pérez, David García, Ángel Benigno, Fran García, Pedro García y Luis Madrona.

De izda a dcha, Pablo Soler, Ingrid Ortiz, María Isabel Pérez, David García, Ángel Benigno, Fran García, Pedro García y Luis Madrona.

 

Ha sido usted muy generoso en la cesión de la gestión. No es lo habitual.

A mis hijos les he ido enseñando a trabajar y a hacer las cosas; a hablar con la gente; a arreglar algo si no está bien; a atender al cliente; y no he puesto trabas porque han ayudado siempre en la empresa aún siendo jóvenes. Siempre han colaborado. Mi padre tampoco me puso trabas a mí en ningún aspecto. Y como ves que todo está bien y que se preocupan ¿qué trabas les vas a poner? Mi padre nunca puso obstáculos en ningún aspecto y nunca he tenido ningún problema por hacerlo igual.

¿A qué se va a dedicar ahora con tanto tiempo?

No me voy a aburrir. Tengo un grupo de amigos, ya jubilados, y tendré tiempo para estar con ellos, para almorzar, jugar al dominó, ir al campo, y para ir a música, viajar que también es bueno, hacer deporte… No va a faltar faena de recreo (ríe). Y como mi ilusión siempre ha sido tocar un instrumento musical como la trompeta voy a estudiar música. Ya estuve tres años en solfeo y trompeta, pero por el trabajo lo tuve que dejar. Ahora quiero aprender a tocar. Me va a a faltar tiempo para hacer todo lo que quiero. Con todo me va a dar pena dejarlo porque me gusta mi trabajo, es entretenido y me lo paso bien. Siempre me ha gustado.

¿Recuerda especialmente algún trabajo realizado?

He hecho muchas obras, y me acuerdo de todas, pero no tengo ninguna especial.  Es importante haber hecho tantas viviendas y que cuando nos ven sus dueños se alegren. Siempre han quedado bien, así que no tengo enemigos. La gente aprecia cuando le dejas un trabajo bien hecho. Muchos han sido clientes y luego amigos. Por eso no tengo desprestigio ninguno; porque se ha hecho bien.

Ahora que se jubila, ¿qué mensaje traslada al equipo?

La consigna es seguir luchando sin abandonar el barco porque es un barco en medio de un océano. Si lo llevas bien, llegará a la orilla, y es bueno para todos. No podemos olvidarlo. Hay que poner todo el interés del mundo para que cada uno esté en lo suyo. Ya se lo estoy diciendo al equipo de trabajo: hay que arrimar el hombro para que todo vaya bien.